DOCTOR EDUARDO ACEVEDO MOfCTtVlDEOrOEPARTAHENTDS ** Un mes ... .$ l.oo Seis meses. -■ * 5,00 Un año . 9,oo exterior Losw/srrtosprecios.en moneda equíoa. / ’ente.con el aumento del Franqueo. Rúiacrocorriente 30 centesimos -f Buraero atesado 60 qpnresi®os •OEVENTA EN LAS PRINCIPALES LIBRERIAS' •SZPUeiLiCA LOS DOJXtttGOS- OFICINA: Calle Andes 275 (altos) MONTEVIDEO _, Periodista muy digno dealabanzas, que en punto á honestidad, sirve de ejemplo que con todo lo malo rompe lanzas, y que dice verdades como un templo cada vez que se ocupa de finanzas. IMP. LIT. LA RAZON, CALLE CERRO N.° 93 A 97 © Biblioteca Nacional de España ¡ * JS A I «11 l^i^p 3 a ^ *T a. "'JÉ m. WAtPÍ! UK-- ' !!> & c A iiálli n"f^ manco de las dos manos. • Nos figuramos ver á todos con el puño cerra- do en s'eñal de negación. No podemos pensar tan mal del criterio de la gente que no perte¬ nece al Gobierno. Siempre es la peor la última iniciativa de este. Ya nos íbamos resignando á tener un Repre¬ sentante por cada dos ciudadanos y ocho Gene¬ rales por cada medio soldado, cuando nos vie¬ nen á dar la noticia de lo que se proyecta hacer con la sal y el tabaco. Es lo que nos decía un amigo:—No nos dejan ni el recurso de agarrarnos á esa conseja popu¬ lar de A mal dar tomar tabaco , porque la Em¬ presa que logre el monopolio lo pondrá por las nubes y no podrán fumar mas que los poten¬ tados. ¿Qué le importa eso al Gobierno? Mientras quedemos nosotros para que nos fume como lo CARAS Y CARETAS. está haciendo desde que somos sus gobernados, no precisa de otro tabaco. Lo propio acontece con la sal. ¿Para qué ne¬ cesita de ella el Gobierno teniendo un Ministe¬ rio de personas tan salerosas? Porque tienen que serlo, aunque no sea mas que de oir nombrar tantas veces ese producto. Todos los dias está diciéndole la prensa al Ministerio: ¡sal! ¡sal! ¡sal! ¡sal! Pero ¡nada! no sale, ni con veinte yuntas de bueyes. Solo una cosa hay ahora en Montevideo que I pueda compararse en cantidad á los diputados 1 y jefes superiores de ejército con que cuenta la nación. Sabéis cual es? El músico ambulante. Es una plaga de langosta lírica que nos ha caido encima, sin intención de remontar el vuelo en mucho tiempo. Pianos de manubrio, pianos de bombo, ar- moniums, instrumentos de aire pulmonar y bronquial, arpas, ocarinas, violines, guitarras, bandurrias, ¡la mar sinfónica! Solo faltaba el violon y se puso á tocarle el Gobierno. Con otra situación de ánimo escucharíamos con placer todo lo que se nos tocase, no siendo al bolsillo; pero en las circunstancias presentes ¿quien aguanta tanta música? Figuraos lo que sufrirá el infeliz á quien le estén ejecutando por un lado el conforme que no pudo cliancelar y por el otro lo ejecuten el Caballero de Gracia. ¿Le hará gracia al caba¬ llero del conforme? Decimos el Caballero de Gracia , por que es una de las piezas de que inas se abusa. Sigue á esta la jola de los ratas , pero se so¬ porta más que las otras piezas, siquiera por sa¬ ber que la tocan delante de la casa de Gooierno y del Banco Nacional. Lo que es censurable es que se haga oir el paso doble de la Gran Via. en un pueblo que vá k paso triple parala Gran.... Perra. Por toaos conceptos, nuestra situación tiene cien mil pares de bemoles. Saldremos d palos, pero saldremos apelos. Cotejando el estado actual del país con la música, se encuentran muchos puntos de se¬ mejanza. Tenemos notas de agradecimiento por malos servicios casi todas y notas banenrias que de¬ bían llamarse sillárias por su desmérito, ade¬ mas de aquellas célebres notas autenticas y apócrifas que figuran en autos. Fugas de los que huyen del hambre y de los que se ocultau á los acreedores. Clares con Oficina especial, dirigida por León Strauss , (que es también apellido de músico). Armonía entre el Gobierno y los diputados electos. Rondó (Avenida del General de ese apellido, tal como se pronuncia.) Ligado (¡Dios santo, si se fuera á decir todo lo que han ligado los amigos de Herrera!) Y trino , que es lo que hacen todos los em¬ pleados del Gobierno porque no cobran, y el comercio entero por lo mal que se desempeña Don Alcides. ¿Quién no trina boy en toda la República? Lo único que no hay es sostenidos (digánlo antes que nadie los guardias civiles) ni alle¬ gros, porque, efecto de la crisis, todos estamos tristegros y sin sostén. Cómo será la cosa que ya hemos contado cuarenta robos (excluyendo.los que no constan en la Policía, aunque si en la conciencia pú¬ blica) hechos en menos." de cinco dias. Entre ellos figuraM seis ú ocho de prendas de ventir sacadas de los comercios, coa distintos engaños. El último avance correspondo á un joven de buena apariencia, según un diario; entró en una zapatería de la calle Uruguay, pidió unos boti¬ nes, se los puso para probárselos y echó á Correr con ellos. Este individuo puede declarar ante el Juez lo que declaró otro raspa de botines por el mis¬ mo procedimiento: —¿Por qué disparó V. con los botines, sin pagar?—le preguntó el Juez. —Porque quería probármelos en mi casa. —No podia habérselos probado en la misma zapatería? —Sí, señor; pero hubiera pasado mucha ver¬ güenza, porque no llevaba calcetines....! En el último presupuesto abonado por el Go¬ bierno (habrá muchos empleados que no lo re¬ cuerden) figura una partida de 462 pesos, por limpieza de letrinas hecha en los edificios pú¬ blicos de Paysandú. Con ser partida que nos repele, pues al olfato pone molesto por muy tapada que se revele, es la partida que mejor huele, de las partidas del Presupuesto. Eustaquio Pellicer Bosquejo de un drama SONETO LAMENTABLE Ellos se amaban, Nicolasa y Bruno; pero los padres de ambos amadores, de oponer resistencia á sus amores tomaron el acuerdo inoportuno. Un dia el novio, con furor perruno cansado de sufrir tales rigores, reunidos los fieros opresores, los fué decapitando uno por uno. Acudieron amigos y parientes queriendo reducir al homicida, y él, con los piés, las manos y los dientes á veinticinco mas dejó sin vida! Hasta que yá, no hallando contendientes, dá muerte i Nicolasa.... ¡y se suicida! F. Capela (CONTINUACION) —Hermanos míos, una limosnita por Dios! Ante estas palabras, Ramón sintió volver la calma á sus turbados sentidos. Y la luz se hizo. Una mujer apareció entonces en escena. Era joven y de linda presencia. Pobre de ropas v de años. Para quedar á solas con el atorrante, dióle Ramón unas monedas de cobre, y aquella muchacha, que cual una aparición se presentara, descendió á pasos cortos la escalera, llegó á la calle y se perdió en la negrura in¬ mensa de la noche. Lentas corrieron las horas, con ia lentitud invaria¬ ble del tiempo, el mismo siempre. Entretanto pasaban esas vírgenes mudas, las horas,¿qué ocurría en la casa de Ramón? Quien por su redor hubiese andado, ha¬ bría visto luz por los resquicios hasta casi vuelta la aurora, la de los dedos rosados y mirada de sol. La conferencia de Ramón y ei atorrante, á decir verdad, habia quedado en el misterio, y en él se está, pues nunca nadie mas que entrambos, lo supo. Ellos nada dijeron á nadie y testigo no hubo de lo por ellos con¬ certado. Ramón trasplantó sin duda sus pensamientos al cerebro del otro, pero lo que se piensa y no se re¬ vela á los demás es como las ocultas flores de las criptógamas, que existen y se ignoran. El Iruto delata la existencia anterior de la flor ig¬ norada. Los hechos que siguen pondrán en claro, por comprensible manera, lo que aquellos acordaron en su larga velada. © Biblioteca Nacional de España CARAS Y CARETAS 163 El alba habia distendido el crepúsculo, su roja ban¬ dera. Y el sol, ese señor de los cielos, se levantaba en el horizonte, suelta la cabellera de fuego. Hervía el gentío en la estación del Central; á un toque de campanas, la muchedumbre entró en los wagones. La máquina, gallarda como una amazona antigua, hacia flotar su penacho de vapor, y estaba cual si la aguijoneasen violentos deseos de lanzarse en una carrera loca á través de los campos que se veian á lo lejos. Brazos abiertos que la llamaban, con acariciadora pasión, parecían. Y á poco, ella, an¬ darina audaz, se daba á impetuosa carrera, dejando atrás al Cerro con su corona de bronce; al Paso del Molino, poblado de chalets y cortinages temblorosos de verdor. Al llegar el tren á Villa Colon, un hombre y una mujer bajaron. Eran el atorrante y Aurora. Previo un breve descanso, la bravia amazona, siguió su loca carrera,' siempre atraída por los campos inmensos, sedientos de su amor. El ser aquel, casi irresponsa¬ ble, y la demente, habian quedado en tierra, y cuando se hubo perdido la locomotora, emprendieron la mar¬ cha por un sendero festoneado de altivos eucaliptus, viejos exóticos australianos, traídos por los hombres de plata, que en otros dias vivieron y formaron for¬ tuna con las vacas que el suelo fértil del pais sus¬ tentara, y la copiosa lana de muchos millares de carneros criollos, y la pluma del ñandú aborigene, y el sebo de las yeguas serranas. Aurora, con el mutismo accidental que con la lo¬ cura le viniera caminaba tranquila y callada. Seguía al atorrante que la guiaba, hacia una casa perdida entre los pabellones de follaje. Llegaron á la casa, que guardaban flacos y huraños erros. A su ladrido el dueño aparecióse. Era un ombre de años de italiana fisonomía. Después de un saludo cordial, el atorrante estiró una carta al quintero y agregó: Anoche me encon¬ tré con el que le escribe esta carta, y me ha comi¬ sionado para entregársela á usted; además me dijo que esta señora, sobrina de él, según me manifestó, y yo, viviríamos aquí durante un mes. —Está bene:—Repuso el quintero é hizo que los huespedes pasaran auelante, a una habitación humilde cuyo principal adorno consistía en unos cuadros im¬ presos. El quintero desgarró el/sobre, desdoblóla carta y leyó: «Amigo Bertinini: «Como habíamos hablado le mando á mi sobrina y al hombre. Mucha reserva por un mes. Después la manda á ella al manicomio, y á él lo puede tener de peón. Ramón.» Claro que la carta la leyó para sí no más. El atorrante y Aurora quedaron como dueños de casa. El que en ella hacia de jefe los trató durante el dia con amabilidad esquisita, como un viejo amigo, franco y sin preocupaciones. Pero este que en ei dia fuera todo aparente alegría se mostró á la caida de la tarde triste y pensativo. Habia visto oor el sendero rodeado de eucaliptus, pasar un hombre á quien no conocía. No sabia por qué aquello le tenia en zozobra, y sin embargo, sentía como el acercamiento de segura ca¬ tástrofe. El atorrante también se sentía triste. Ramón había¬ le dicho, al despedirse de él en la estación del Central: «Le haré un telegrama luego á las dos, co¬ municándole que me embarco sin contratiempos para Rio Janeiro. Caso de que en todo el dia no lo reciba usted es posible que yo haya caido en manos de la autoridad.» Eran las seis de la tarde y el telegrama no estaba en su poder. Pasaron todavía lentas las horas, las vírgenes mu¬ das; la noche pasó y vino la siguiente alborada sin que el telegrama llegase. Se habria realmente cumplido el caso previsto por Ramón? Víctor Arreguine COMO CAMBIAN LOS TIEMPOS Sola en la desierta playa, mirando al barco marchar, murmuraba sollozando: —¡Dios mío! ¿cuándo vendrá? Mirando al mas turbulento, y abrazada á otro galán, murmuraba con espanto: —¡Dios mió! ¿si volverá? Angoloti Los hombres joviales Asi como encontramos en sociedad hombres tris¬ tes, que parece han venido al mundo con la misión de pasear por todas partes la tristeza, encontramos también con frecuencia sujetos que son el reverso de la medalla de aquellos, y siempre andan por ahí enseñando su cara de pascua. Aunque en un término medio está lo prudente y sensato de estas cosas, yo, si me dan a escoger, prefiero estos hombres todo alegría, todo regocijo, que se rien por la causa mas insignificante, y que tienen la suerte de encontrar lo cómico hasta en los actos mas sérios de la vida. Bueno será, antes de seguir hablando de ellos, hacer notar que no me refiero a! hombre chistoso, es decir, al que encontrarán ustedes en todas las reu¬ niones, teniendo por oficio el contar chascarrillos, recitar epigramas y reproducir todos los cuentos y rasgos ingeniosos que acopian en las gacetillas de los periódicos y en las hojas de los almanaques ame¬ ricanos. Estos son, respecto de los hombres joviales, los que los cocineros respecto de los gastrónomos. El hombre chistoso (sobre todo si ignora que lo es, ó por lo menos no hace gala de ello), sirve el chiste condimentado, y el hombre jovial le saborea como si fuera el mas delicado de los manjares, y le recibe con una risotada franca y espontánea que desparrama la alegría como esparce la fragancia un ramo de lilas frescas en una mañana de Mayo. No siempre la risa es comunicativa y en esto pre¬ cisamente es en lo que se conoce al hombre jovial legítimo. Hay quien se rie de tal manera, que con su risa er capaz de poner de mal humor al hombre menos dis¬ puesto á la seriedad; pero si el jovial es auténtico y su risa tiene el sello indispensable de la ingenuidad, trasmite á los que le mir.rn el regocijo, ó consigue, por lo menos, que la alegria corra por nuestro cuerpo. Yo me he reido en ocasiones, no por ver reir á otros, sino tan solo con oir la risa de un hombre ale¬ gre, aun ignorando la causa que la producía. Esto prueba el influjo de la risa lejitimav prueba, ademas, que hay hombres qne son artistas de la risa, como otros lo son de la palabra y del canto. El hombre jovial, en todas partes y con cualquier cosa encuentra motivos para soltar la carcajada; pero donde está en su elemento es en el teatro. Allí vá con el propósito de reirse, y se rie desde que en la boletería toma el billete, y le causa risa solo el pensar que se vá á reir. A las primeras escenas suelta el trapo como suele decirse, y en la sala resuena la carcajada estridente y sonora, que trasmite á todos la alegria. Con tres ó cuatro hombres joviales no hav obra qne naufrague la noche del estreno, porque el hom¬ bre jovial no desaprueba nunca ni protesta, ni pide á las obras dramáticas mas circunstancias que la de que sean favorables á su regocijo. Para él la mejor obra es la que le deja reventado de reir v lleno de dolores los hijares. He dicho que el hombre jovial encuentra motivos de risa, hasta en los actos mas. serios de la vida, y en efecto, no solo es esto verdad, sino que, precisa¬ mente, lo que mas escita la hilaridad de los joviales son las caras de los hombres tristes. Es preciso tener una gran práctica en materias frescas, ó haber nacido de condición jovial, para ver circunstancias cómicas en las cosas y personas tristes. Asi es que á veces el hombre jovial se encuentra en un apuro grande cuando, por ejemplo, se vé obli¬ gado á asistir á una visita de duelo. La escena le obliga á permanecer grave, y la gra¬ vedad de los demás le induce á la risa. Aquella viu¬ da, que lanza ayes acompasados, aquel hablar mal de los médicos y de la falta de tino que tuvieron con el difunto, aquellos consuelos de «somos morta¬ les». «Hoy unos y mañana otros todos debemos seguir el mismo camino». Aquel contraste que for¬ man las lágrimas de los parientes y el ruido de pla¬ tos que se siente en la cocina de la casa, provocan la risa del hombre jovial, que vé en todo aquello lo 3 ue revela de ridículo y falso, y no lo que aparenta e triste y lacrimoso. Entonces el nombre jovial saca el pañuelo, se tapa la boca, reprime, violentán¬ dose, la risa, y acaba por marcharse para echarse á reir apenas se cierra tras él la puerta de la ha¬ bitación. Ocurre á veces que el hombre jovial pasa por gro¬ sero ó mal intencionado; pero las gentes le otorga¬ rían indulgencia si supieran y consideraran que la jovialidad es cosa tan imposible de evitar como los movimientos involuntarios de un hombre nervioso que hace, sin querer, gestos y muecas. Cae una maceta de un balcón junto á un transeúnte, que se vuelve espantado; tropieza y cae otro, que¬ dando boca abajo como una rana; chocan dos sujetos al dar vuelta una esquina al mismo tiempo; alcanza á un infeliz que lleva un sombrero recien aplanchado el chorro de pintura de uno que brochea una fa¬ chada; se le vuelve á uno el paraguas por la fuerza del viento. todo esto son motivos de risa para el hombre jovial, que no por eso tiene mal corazón, no señor; pero es que no puede evitar que le regocijen los gestos de espanto, asombro ó sorpresa que vé en los demas. * El hombre jovial es, generalmente, bonachón, por que todo lo vé de color de rosa; es sobrio, porque teniendo que reir ya está alimentado, y es comuni¬ cativo y francote, porque de! trato con los demás obtiene lo que ambiciona en el mundo: la alegria. Si la sociedad estuviera compuesta de hombres jo¬ viales, otro gallo nos cantaría. Porque, mas que las desdichas de este valle de lᬠgrimas, nos acongojan las lágrimas de los que ven desdichas en todas partes. Lapsus En un teatro casero de la mas baja calaña de un pueblo de la campaña cuyo nombre dar no quiero, hicieron una comedia, El Incensario llamada, que era de capa y espada y ocurría en la Edad Media. El galan que, estando sobre— excitado por la llama de indignación, á la dama debia decir el pobre: «El que dé tal campanada no hablará de mi con mengua; yo le arrancaré la lengua con la punta de la espada.» después de oir al consueta, como todo el auditorio, dejó escapar ei tenorio martirizando a! poeta: «No hablará de mí con mengua el que dé tal campanada; ¡yo le arrancaré la espada con la punta de la lengua! R. A. Rechhort La reunión hípica celebrada e| pasado domingo en el Hipódromo Nacional, fué de las buenas. Como varios colegas ya han dado detalles de esa fiesta, solo nos concretaremos á dar á conocer á nues¬ tros lectores el resultado de cada carrera, haciendo © Biblioteca Nacional de España NUESTRA SITUl COBRANZAS No esta en casa. friif !>'«««•■ «•tí >ll« S ¡■«iAiiaiiM ÜIM/tfUlllJ] liiirMnir m Por concurso de acreedores COMER£i¡|! .Braguero Por quiebra fraudulenta» Por suicidio 166 CARAS Y CARETAS una excepción con el Premio Despedida, la prueba mas interesante de la tarde, cuyo relato, hecho por nuestros colegas hemos encontrado deficiente. Premio Lady Fiffe —Tiro: 1,200 metros.—Tómbola i a , Cristalina 2 a , Coronela 3 a . No placee: Sarah y Rodin. Tiempo 1.15 2|j. Premio Atnos —Tiro: 1 400 metros.—Tartarin t", Vanguardia 2 a , For-Ever 3 0 , Tunante 4°. Tiempo 1.27 2|S/ Premio Criadores —Tiro: 3,000 metros. Nellie i°, Ecarté 2°, Política 3°. No placee: Lady Flora, Caris- sima, Uruguaya, Gloria, Bambina, Capitana, Odalisca y Cruz del Sur. Tiempo 3.20. Premio San Martin —Tiro: ¡,40o metros. Financiera t“, Aquiles 2°, Soledad 3", Generala 4". Tiempo 1.28 i|j. Premio Vanguardia —Tiro: 2,000 metros. Hervidero 1", Harmony 2 U , Juana de Arco 3“. No placee: Bien Venida, Atahualpa y Colibrí. Tiempo 1.34. Pasará mucho tiempo antes que veamos en la pista de nuestros hipódromos un grupo mas selecto que el que componía el campo del Premio Despedida, corri¬ do el pasado Domingo. En efecto, allí, en la pista, estaban tascando el fre¬ no, nerviosos, impacientes por entrar en liza, ocho de los mejores caballos que se preparan en nuestros studs; allí estaba Górdon, el espléndido alazan del Stud Progreso, con la fama tan justamente adquirida en sus once victorias; allí estaba Guerrillero con su imponente silueta; allí estaba el caballo de hierro, el infatigable Solitario; allí estaba el héroe del Premio de Honor, el crack del Stud Rio Negro, el caballo ca¬ tedrático en la cancha, Tartarin; allí estaba Jonquil, el pensionista del Stud Gladiadores, recordando con su presencia el asombroso tiempo de 1.30 Zjjdadopor él en el Hipódromo Montevideo; también estaba Vol- tigeur, atrayéndose numerosos partidarios con sus hermosas formas; alli se veía á la simpática Farsita, halagando á los poseedores de sus boletos con el pin¬ güe dividendo de pesos 220 en caso de que su victo¬ ria fuese un hecho y finalmente confundida con el grupo de tantas eminencias estaba Coqueta sin conse¬ guir pasar desapercibida apesar de su pequeña talla. ¿No era en realidad un lote hermoso? No ofrecia in¬ descriptibles emociones á los sportmen el encuentro de aquellos campeones que figuran en primera fila entre la fine flear de nuestras ecuriesf Pintar la animación que se manifestó en el palco cuando los bravos contendientes del Premio Despedi¬ da se presentaron en el terreno de la lucha; el entu¬ siasmo casi delirante que se posesionó de los aficiona¬ dos cuando la campana anunció que se acercaba el momento de la largada; el hermoso espectáculo que presentaba la tribuna del hipódromo; las gratas emo¬ ciones de los caballistas ante aqüel grupo, del que se destacaba Guerrillero por su talla avasalladora y Górdon, Tartarin y Solitario por sus formas, en el apogeo del eritrainnement, seria tarea que ocuparía un espacio del que no disponemos y que debemos dejar para dar cabida á otras secciones que con esta for¬ maran el texto del presente número. El jockey de Farsita cortó una partida, que habría arrancado aplausos. Vueltos á enfilar los contendien¬ tes la bandera fué bajada y mientras que el corredor de Tartarin, que había quedado parado, obligaba á su caballo para confundirse en el lote, Jonquil conquis¬ taba el puesto de honor é imprimía un violento tren á la carrera. Farsita corria cinco ó seis cuerpos atras del leader. Gordon y Volligeur completamente apareados se mantenían en carrera, llevando á sus grupas, encima mismo, á Guerrillero del lado interior, acompañado por Coqueta, cuya colocación obstaculizaba evidente¬ mente al pensionista del Stud Oriental, que en caso de querer atropellar, como mas de una vez lo vimos intentar, se veía imposibilitado, pues Gordon y Voltí- geur adelante y Coqueta a su costado ie impedían el desan-oilo de su desenvuelta carrera. Solitario y Tar¬ tarin, haciendo esfuerzos por mantenerse en carrera, un poco mas atrás de este grupo. Por la parada de los trenes el lote acortó la distan¬ cia que le separaba del leader , pero una vez dado vuel¬ ta, al empezar el descenso del declive el jockey de es¬ te aflojó las riendas y el tren se hizo mas severo, de una rapidez verdaderamente extraordinaria, ganando por momentos una ventaja que parecía imposible que sus rivales lograran acortar. Pero este mismo esfuerzo, tenia, como debió ha¬ berlo previsto el joven jockey , el inconveniente de las fuerzas del noble bruto se encontrarían agotadas, pre¬ cisamente cuando mas necesarias le serian, cuando sus adversarios, entre los que se encontraban caballos ligeros como Gordon y Tartarin y guapos como Soli¬ tario, que después del codo es donde se hace temible, hicieran la atropellada inevitable puesto que todos los corredores habían tratado de conservar sus caballos para el momento supremo, definitivo, porque todos tenían conciencia de que con aquellos tigres no debe facilitarse y muy al contrario, es preciso guiar sus ca¬ ballos con habilidad para en caso de caer vencidos serlo por la talla incontestable del adversario y no por cualquier falta cometida por los jockeys durante el des¬ arrollo de la carrera. Y en efecto, el tren de carrera iba cediendo en ra¬ pidez y el lote, con ninguna otra variación que un avance de Solitario y Tartarin que ahora formaban fi¬ la con Coqueta y Guerrillero, el lote, repetimos, sin que se notase violencia, se iba acercando paulatina¬ mente i las posiciones del pensionista del Stud Gla¬ diadores. Diez, doce metros mas y ya tenemos á Farsita á la par del leader, han dado vuelta al codo, entran al ca¬ mino derecho y todos se apuran, se apiñan en un gru¬ po los rezagados, grupo del que se destacan fácilmen¬ te los colores chillones de las libreas de los jockeys. Los caballos corren puestos en acción todos los me¬ dios de su vigoroso mecanismo; Gordon, hábilmente guiado por Casuriaga, aprovecha un hueco que han dejado Jonquil y Farsita y se les escurre antes de que se ¡unten nuevamente y se entabla en reñida lucha con estos, mientras qué Solitario y Tartarin avanzan en valiente ataque viniendo á poner mas en aprietos al corredor de Guerrillero que todavía se vé obstacu¬ lizado y en la imgosibilidad de dar rienda suelta á su corcel. Y asi, en un grupo lleno de movimiento, casi igua¬ les, en lucha encarnizada y emocionante van acercán¬ dose á la raya los contendientes del Premio Despe¬ dida, seguidos por la mirada ansiosa de los concu¬ rrentes, que prorrumpen en ¡burras! estruendosos cuando han pasado la meta, hurras! y vivas! con que festejan el triunfo del bravo alazan que tantos dias de gloria ha dado al renombrado Stud Progreso. Farsita buena segunda. Solitario tercero. Escondido en el cerebro de un sábio inglés, estirado, largo, cobrizo y delgado como un palillo de enebro decia un glóbulo rojo: —Aquí mi fortuna empieza. Se esconde en esta cabeza algún invento, y no flojo. ¡Qué trasiego, que trabajo! Me fastidia, me sofoca... ¡Cuando este hombre abra la boca todo el mundo boca abajo! Y según cuenta la historia acertó, porque el inglés abrió el pico y dijo:—¡Yes! (Y aquí paz y después gloria.) Sin verlos, no puede uno formar¬ se idea de lo que son los adorables jubones que se hacen hoy. Después de haber llevado durante algunos meses jubones de seda con festones de lo mismo se han desterrado yá para inventar otra cosa. 1 Se usan ahora hermosos surah cubiertos casi hasta el talle de un gran volante de crespón rizado en acordeón. Arriba de un dobladillo de diez centíme¬ tros, se colocan siete, nueve ú once cintitas del mis¬ mo matiz que el crespón y el surah; hay que decla¬ rar desde luego, que todo del mismo color, resulta exquisitamente bonito. Y nada de matices vulgares, sino colores muy sua¬ ves, muy apagados: Ofelia, rosa marchita, blanco. Cuando se trata de blanco no bastan las cintitas, hay que bordar debajo del volante un bonito dibujo de follaje ó dientes bien cortados. Todos esos jubones, muy lujosos, se reservan para las mujeres elegantes que no caminan á pié, ó bien para acompañar los hermosos toilettes de visita, las polleras de baile ó de teatro. Fuera de esas coqueterías refinadas, quedan siem¬ pre los pequeños jubones de tafetán glacé que se for¬ ran con una ligera franela y se adornan de un vo¬ lante tajado. Hay también el surah negro, siempre muy práctico pero que tiene el inconveniente de no J'rou fronter al rozarse con las polleras. Con los dias calurosos que vienen, nacen las combina¬ ciones de pe¬ che ras ó de camisetas que se colocan de¬ bajo de la cha- queta, supri¬ miendo el cor¬ pino. Loque siem¬ pre es encan¬ tador es la ca¬ miseta de ba¬ tista fina de color, apreta¬ da ai talle por un cinturón de cuero. El cue¬ llo es doblado, un poco gran¬ de y acompa¬ ñado de la cor¬ bata flotante de seda ó de muselina. Algunas per- so ñas dan á esas camisetas forma depren¬ da masculina. Las hacen con pechera lisa y cuello parado y pequeño nudo de cor¬ bata. Adelante bonitos botones, alhajas y un chaleco de piqué blanco ó chamois abierto en forma de chále. Pero nos apresuramos á decir que esa toilette no conviene mas que para las diligencias de la mañana ó los viages. Para los paseos hay trajes llenos de distinción. Hé aquí una pollera de pekin de seda color pivoine (rosado) de dos matices con filetes de otro matiz in¬ termediario. Toda la pollera está asi. La chaqueta y los faldones de la túnica son de surah mástic abiertos atrás para dejar ver una banda de la pollera. Abajo de esos faldones de levita se coloca una pasamane¬ ría en forma de pieza agregada que descubre una pechera mástic completamente rizada. La manga es de pekin muy ajustada abajo y levantada en los hom¬ bros. El sombrero es un Alain Chartier de paja mordorée. Los bordes son rectos dobladillos con tul; como ador¬ no un hermoso lazo de terciopelo vivóme. La sombrilla es de faya mástic guarnecida de un dobladillado de crespón liso. Mme. Polisson Yo tengo una gran petaca de la figura de un saco, con una imagen de Baco; pero está siempre muy flaca porque la falta el tabaco. Yo tengo un bastón de boj, y una preciosa cadena, que se me muere de pena, por la ausencia del reloj ... que está sufriendo condena. Y también tengo un bolsillo muy elegante y de acero, que no tiene mas que un pero; y es éste.... que al pobrecillo le falta siempre el dinero. Tengo una hermosa levita, por mas que gasto chaqueta © Biblioteca Nacional de España 167 CARAS CARETAS mas se empeñó en ser coqueta y la llevé.... de visita, y hoy se vé por papeleta. Tengo también el proyecto de casarme en primavera, con una chica hechicera que no tiene ni un defecto : mas.... falta que ella me quiera. Y, en fin, tengo pretensiones, quo no hay nadie que las venza, porque no atiendo á razones, de hacerme un gran sin vergüenza en cuanto que haya elecciones. en cuanto que haya elecciones. A. L. v García Rodrigo v fs ■ rL & - - £~' : Jf fi i. 41o t Mir »itf. • # íiólfcfY * ' ■ h' v Hoy es el día destinado al sacrificio de una porción de terneras que pasarán asadas, con pelo y todo, al estómago español de los que celebran en la quinta de Márquez la fundación de la Sociedad de Socorros Mutuos. Ya nos figuramos ver á don Juan Vicente Arcos, presidente de dicha Sociedad, en el ejercicio de sus funciones. —¿Qué hace esa música que no toca? ¡Sirvan Cham¬ pagne a estos señores! ¡Para cuándo dejan los cohe¬ tes! ¡Orden, señores, que hay masitas para todos! ¡A ver, que vengan esos gaiteros! ¡Viva España! ¡Al baile todo el mundo! Esto, aparte délos discursos, brindis y alocuciones de todo género que don Juan Vicente pronuncia des¬ de que estalla la primer bomba de la alborada. Los paseos campestres, de que es iniciador el señor Arcos, deben la animación y esplendor que tienen todos los años, í su infatigable actividad. Ya quisiera tener una nación que yo conozco, el presidente que tiene la Sociedad de Socorros Mutuos. <3 9 Don Nicasio tenia una criada sisona, callejera y deslenguada, y una esposa lo mismo que una fiera, deslenguada, atrevida y callejera. ,Hay mucha gente en el hogar tranquilo con el alma en un hilo! Ya estarán ustedes enterados de la gran desgracia que le aflige al Reverendísimo Doctor Soler. No le han hecho nada menos que Obispo. Ante un infortunio como ese, se comprende que un hombre clame al cielo y se muera de amargura. ¡Obispo! Ahí es nada el tormento que debe pro¬ porcionar un cargo asi. Nada, que compadecemos al Doctor Soler y pedi¬ mos al Cielo, en unión de Monseñor Aneiros, para que le libre de esa terrible cruz. <90 Si Atilano es el padre de Mariano, y Mariano es el padre de Mercedes, Mercedes es la nieta de Atilano ¿no les parece á ustedes? suscritores sin el núm. 20 por haber ido el paquete con cuenta especial. (Ya me entiende el Gobierno.) Le he dicho á V., ó á S. E., ó á V. I.—pues to¬ dos los tratamientos estoy dispuesto á darle con tal de queme atienda,—que me perjudican mucho estas reclamaciones, ocasionadas por sus empleados. Sin perjuicio de lo que le perjudican á V. también. He perdido yo mas cartas —dijo en un Club D. Anselmo que todos los jugadores ae fama, del Universo. —Será usté un tahúr de fama, —le indicó un tertulio viejo— y él contestó:—No, señor, empleado de correos. Pensamientos trascendentales: —Vale mas un jamón en dulce que un kilo de al¬ garrobas. —Un hombre á quien le falta una pierna, no es un hombre completo. —El hombre y la mujer pertenecen á distinto sexo. —Una pareja de guardias civiles y otra de enamo¬ rados son dos parejas. —Cuanto mas intensos son los dolores físicos mas se sufre. —El que madruga es porque se levanta temprano. ¡Qué apuro, Virgen María, si me dieran á escojer entre el Presidente de hoy y el último que lo fué! Ó ® Los guardias detienen en la calle á un joven que quiere pegarse un tiro. —¿Qué iba V. á hacer desgraciado?—le preguntan. —No he tenido bastante valor para levantarme la tapa de los sesos, pero quiero morir. —Pues hombre, eso es muy fácil conseguirlo sin apelar á las armas de fuego. Hágase V. celador. El señor don Ramón tocaba con afán el violon; y su niño Agustín tocaba sin cesar el violín, Entretanto ensayábase el abuelo tocando el violoncelo ¡Una familia entera que puede dar conciertos cuando quiera! O —¿Está el patrón? —Ha salido. —¿Y la patrona? — Salió con el patrón. —Entonces estará el encargado? —No ha venido todavía. —Pues ¿quien me paga á mi esta cuenta? —¡Ah! ¿ viene V. para eso? Pues hágase cuenta de que nos hemos muerto to¬ dos en la casa. Te pedi cinco pesos la otra tarde y dijiste que no. Áy, Pepito, Pepito ¡desengáñate! ¡No tienes corazón! Entre cesantes: —Sabes que el Doctor Soler renuncia á ser Obispo por entrar en una Orden Seráfica. — Será... fica, pero mas productiva que el Obispa¬ do, dudo que lo sea. Escalofríos me dán, y siento un miedo terrible, al ver lo poco asequible que se está poniendo el pin. Sr. Director de Correos: Hasta el momento de escribir estas líneas solo te¬ nemos una reclamación de ejemplares extraviados. Nos la hace el Agente de Minas, el cual ha dejado á dos . & i «Remate. Hay juegos de dormitorio.» «Kemate. Hay juegos de dormitorio.» ¿Juegos de dormitorio? ¡Quite V. de ahi, tador pornográfico! La estension que ha dado Pió á su crónica sportiva y la que Schütz dió a sus dibujos, nos impiden hacer la reseña de los teatros en sección aparte, como te¬ nemos por costumbre. Pasamos, pues, á esta sección los datos que siguen, referentes al movimiento teatral: El sábado de la semana anterior se presentó por. primera vez en el Teatro Popular la Compañía dra¬ mática italiana Aleotti-Cuneo, que se propone dar un corto número de representaciones en Montevideo, La obra elegida fué Otello, trajedia en cinco actos de Srtskespeare ; y en su desempeño distinguiéronse la señora Aleotti y los señores Cuneo y Onorato. Con buena acogida se puso en escena el- domingo «El Conde de Montecristo» acudiendo á la represen¬ tación mayor concurrencia que en la noche del debut. La Compañía se despedirá del público en el Nuevo Politeama, arrendado por la Empresa para la noche de ayer y la de hoy. En la de ayer subió á la escena del Politeama el drama histórico-trágico de Shakespeare «Julieta y Romeo» cuyos papeles principales estaban á cargo de las señoras Aleotti y Criiantoni y los señores Cuneo, Poggiali, Paoletti y Luchesi. Aunque de escasa con¬ currencia recibieron aplausos en todos los pasajes de la obra en que debian revelar su mérito de artistas. Hoy clara su última función la Compañía con el drama histórico «Eroi e martiri italiani alia battaglia di Dogali». IORRESPONM piRT/h¡k » • El antiguo Folies Titrgieres, que cambio su nombre por el de Variedades, ha sido bautizado nuevamente con el de Politeama Oriental. Moretti lo ha tomado para hacerle funcionar con una compañía de opereta, en la que se nos dicen figurarán elementos favorable¬ mente conocidos de nuestro público. El Politeama Oriental, construido para teatro de ve¬ rano, ofrece al público agradable temperatura, á la vez que ámplio desahogo, por lo que creemos se verá concurrido en las noches que se presente la Compa¬ ñía Moretti. < 3 ^ A petición de parte, hacemos constar que la termi¬ nación del capítulo IX de Por seguir á un galgo, se le encargó al señor Arreguine á última hora, en vista de no haber recibido la colaboración que esperábamos de un escritor residente en Buenos Aires, que nos ofre¬ ció seguir al señor Arreguine en su capitulo. Damos patente de capitulista eléctrico al señor Arreguine, á la vez que las gracias por su diligencia. Oateau— Mercedes—¡Qué satisfecho se habrá quedado usted! AfrevhiUo— Yaguaron—Uso es muy verde. Si lo publi¬ co y lo vé un diputado que conozco se come el ejemplar. Parola— Nueva I’almira—¡No hay en ese pueblo quien ensene gramatical To+ —Paysandú—¡Memo! Papá Martin— Paysandú. Es usté otro sanducero con poquts mo salero. Puchito— Montevideo—Debe ser de cigarro negro por lo fúnebre de su composición. Barril— Montevideo. •Será lo barril que quiera pero, yo, querido amigo, con toda verdad le digo que no hago de tapadera. Un m.roo—^tontevideo— Versos malas salieron. Usted dura tener cabeza. T. O.—Flojos y con sensibles ritmicidlos. ¡Qué diablo de inconvenientes! Otro mas— Montevideo—Tiene V. razón. Otro mas que no sabe lo que son consonantes, ni metros, ni sentido común. B. R. y V.— Montevideo—Seria festivo por pub llcarse en dia de fles'a. Amigo mío. si ahora tiene V. tan poca sal ¡qué será el dia que la estanquen! A. S.— Montevideo «Cosas que el pecho recibe con impetuosa ilusión auDque nunca las concibe ei mas tierno corazón!» ¡No hay quien le dé unos azotazos á este hombre? X —Mo'ntevldeo—Se publican sin el pseudónimo. Tapiado —Montevideo—Mande la tirma y saldrá en el próximo número acompañando á la composición. Hom- , ore ¡sabe V. que tiene una letra infernal? Cuando mande otra cosa litígalo traducir antes al carácter legible. Cimarrón— Montevideo—Solo me faltaban Iüb acrósti¬ cos de V para acabar de aburrirme. Pichlnango— Montevideo. «Y fué de tarde á paseo con el perro y su señora y unaMisia TeJesfora qne estaba reden en Montevideo.» Se parece á aquello de: No me importa el ir soldado ni llevar la escarapela, lo que siento es dejar á mi novia qne hace cinco años y medio que estoy en relaciones con ella.» ESPECTACULOS PASA HOY nuevo politeama—C ompañía dramática italiana— Se pondrán en escena el drama histórico Eroi e martiri italiani alta battaglia di Dogali, y la petlpieza en un acto La sposa e la cavalla. © Biblioteca Nacional de España Calle hincón 131 is Hace calzado A medida, á unos precios muv baratos, y es la casa preferida, por ser la mejor surtida en botines y zapatos. Sn martillo ha demostrado que, de todos ¡os que hay. es el mas afortunado, f iues con di ha rematado a mitad del Uruguay. Si te dice un bebedor que en la casa de Orejuela no existe el vino mejor, le puedes decir, lector, que se lo cuente A su abuela Fotografía Inglesa I ¡<¿J Zabila 154 Llevó el martillo A Maeso, en campaña provechosa y no les digo otra cosa, porque es bastante con eso. Peluquería U 18 DE julio núm. 5 Nadie A pelar le aventaja, y afeitando es tan artista, que al filo de su Davaja no hay pelo que se resista. Uruguay-178 I Es nn médico especial, | de quien dlria cualquiera \ que ba encontrado la manera de hacer al hombre inmortal. Rincón 176 Fotografía especial, en que se cópia A la gente, tan perfectlsimamente, que parece natural. Empresa de Encomiendas cerrito 207 La Empresa que te presento te ruego, lector, que atiendas, porque hace las encomiendas con la rapidez del viento. Francisco Rodríguez Alonso 25 DE MAYO NÚM. 111 Todo el que hace sus egresos eD la casa que propongo, lleva elegantes los quesos y no sufre de mondongo. Procurador y Rematador colon núm. 148 Procura y remata con habilidad; por eso es que tiene popularidad. 25 de Mayo 370 Pasteles y confitura y dulces de los mejores; én esta casa, señores, es todo vida y dulzura. |^-Si la suerte rae es propicia y á Obispo logro ascender por voluntad pontificia, no he de llorar la noticia como hace el doctor Soler. C/rtC/CÍZ/iY^ 5 pesos por suscricion Desde la princesa altiva á la que pesca en ruin barca todo, este libro, lo abarca. ' ¡Habrá quien no se suscriba por el precio que se marca» Mercedes (r. 0,)l Centro para suscricion j de diarios,—librería taller de encuadernación, |y además papelería. ¡Casi un Larousse en ac Treinta y Tres 216 F1 que rije La Industrial es, como saben, señores, el Capitán General, de nuestros rematadores. Ibicuy 257 Remata Indistintamente, todo lo que el gremio abraza, f iero muy especialmente, os animales de raza. Oficina: 18 de Julio 148 Dentistas Norte-americanos cámaras 163 Gracias & los especiales estudios de Prlnce á HUI, pueden comer mas de mil con sus dientes naturales Buenos Aires frente á Soiis Nunca diierir podrá con facilidad usté, sino toma del café que sirve el Tupl-Namb&. Asunción (Aguada) Me comprometo á. probar que mejor que esta cerveza no la ha tomado Su Alteza, el Principe de Bismar. Bacacay 7 Se pueden lograr tres fines en esta casa, lector: beber bien, fumar mejor, y lustrarse los botines. 1* ^rTTm «Jj 1 * 1 KiMüM mil miLMm a 8ARANDÍ 347 ¡U Wrh w L-\ & Para hacer un buen regalo 1 véte A Sienra sin dudar, 1 mM ■ jraiw B K 1- j ¿Tj¡ porque Sienra, en su Bazar ■ i^¡¡5 M 1 nunca tuvo nada malo. ¿fl K\ \ u&I «A, C/iyr* © Biblioteca Nacional de España